Minia Gregoria, 12 años, fallo renal 1 Pochita, 14 años, cáncer que provocó fallo renal.

Dedico estas letras…

Por Yoyita.

Siento que hoy tengo la posibilidad de recordar a estas dos ternuras incomparables, dos hermanitas que estuvieron en casa desde que nacieron y que compartieron con nosotras muchos años de su vida, nos quisimos hasta la saciedad y jamás nos cansamos de hacerlo, el amor por los animales no es un amor que muere sino que perdura eternamente.

Sé que me esperan en el cielo, las quiero y siempre las querré, las llevo en el corazón, sé que me adoraron y amaron como a su hermana y una de sus madres, que me veían como una igual, que jugaban con placer y todo su cariño era sincero.

Pero un día se marcharon y no pude más, que dejarlas escapar de sus cuerpos que ya no valían para nada, era mi compromiso darles una muerte digna. Llevaban meses que paso a paso se perdían por su mala salud, y un día Polffff, fin, inyección y entierro de sus cuerpos, pero no de sus recuerdos, sus almas pequeñitas pero cálidas, sus ojitos, su amor y su andar por casa, que era pura poesía.

Las quiero, siempre las querré y espero volver a verlas, como gatitos, con sus miradas, sus cuerpecitos y su enorme cariño, allá entre nubes o en el esperado paraíso, que quizás también tenga árboles y flores, pero que me falte todo, no importa, ellas, no.

Desde aquí les lanzo un beso, un abrazo y un “te quiero”. Las recuerdo, las añoro y me duele que no estén a mi lado, como antes, pero la vida es así y eso ya lo sabemos todos, que es tristemente así y la muerte existe y existirá para todos y cada uno de nosotros, que dejaremos de existir para formar parte del aire, pero que eso no significa que no podamos volver a vernos como éramos, como nos conocimos físicamente. Que dejemos se sentir esos dulces ojitos gatunos sobre nuestras actuaciones, movimientos, todo volverá a ser como antes pero dentro de un marco de agradable inmortalidad celestial donde la unión será eterna también.

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